Desde un punto de vista médico, la paidofilia o pedofilia es
una parafilia que
consiste en que la excitación o el placer sexual se obtienen, principalmente, a
través de actividades o fantasías sexuales con niños de, generalmente, entre 8
y 12 años. A la persona que padecepedofilia se le
denomina pedófilo, un individuo de, al menos, 18 años que se
entretiene sexualmente con menores de 13 y respecto de los que mantiene una
diferencia de edad de, por lo menos, cinco años.
La pedofilia es un rasgo multifactorial en la personalidad del que la
padece, y se compone de aspectos mentales, institucionales, de actividad, de
educación sexual, de violencia, de control de las pulsiones, etc. En este
sentido, se suelen distinguir dos tipos de pedofilia, una primaria o esencial,
muy arraigada en el sujeto, y otra secundaria (u otras), que aparecería
motivada por factores circunstanciales.
Por lo demás, en determinados casos en que la relación entre el pedófilo y
el menor se prolonga en el tiempo, puede haber por parte del adulto un
enamoramiento real con esa persona a la que él considera como su joven pareja,
sobre todo cuando esta se halla en la edad de paso entre la infancia y la
pubertad.
Existen, a este respecto, diversas asociaciones de pedófilos que
reivindican la pedofilia como una forma más de vivir la sexualidad humana y
que, en consecuencia, debe ser aceptada con naturalidad por parte de la
sociedad.
Las conductas pedófilas son muy heterogéneas, desde casos inofensivos o
casi inofensivos, hasta aquellos en que alcanzan niveles que entran dentro de
lo criminal. A la actividad sexual de un pedófilo con un menor de 13 años se lo
conoce con el nombre de abuso sexual infantil o pederastia (palabra
que, etimológicamente, significa lo mismo que Pedofilia).
Se considera que paidofilia es un término etimológicamente más
correcto que pedofilia, si bien esta segunda forma es más
usada. En relación con la atracción hacia los adolescentes, también suele
usarse el término «hebefilia» o «efebofilia».
En la antigua Atenas (Grecia), la relación sexual entre un adulto y un joven púber, siempre con el consentimiento de este, se denominaba pederastia, y se consideraba como un elemento más en la relación entre un docente y su discípulo: el amor entre ambos favorecía la transmisión del saber y de las leyes ciudadanas. Por el contrario, el sexo con sujetos prepúberes, denominado pedofilia, era castigado con condenas que podían llegar a la pena de muerte.
A los adultos que manifestaban esta tendencia, Krafft-Ebing los clasificó en tres grupos:
En la antigua Atenas (Grecia), la relación sexual entre un adulto y un joven púber, siempre con el consentimiento de este, se denominaba pederastia, y se consideraba como un elemento más en la relación entre un docente y su discípulo: el amor entre ambos favorecía la transmisión del saber y de las leyes ciudadanas. Por el contrario, el sexo con sujetos prepúberes, denominado pedofilia, era castigado con condenas que podían llegar a la pena de muerte.
A los adultos que manifestaban esta tendencia, Krafft-Ebing los clasificó en tres grupos:
1.
Pedófilos;
2.
De sustitución, esto es, cuando los jóvenes
prepubescentes son vistos como objetos que sustituyen a un objeto adulto que es
el preferido pero que no está disponible.
3.
Sádicos.
El pedófilo suele ser hombre. Las mujeres pedófilas suelen ser o bien
personas con trastornos mentales o bien personas muy solitarias y que viven al
margen de la sociedad.
La cuarta edición revisada del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Psiquiátrica Estadounidense (American Psychiatric Association) describe con tres rasgos un diagnóstico estándar del pedófilo, basándose en 3022 casos de pedofilia:
La cuarta edición revisada del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Psiquiátrica Estadounidense (American Psychiatric Association) describe con tres rasgos un diagnóstico estándar del pedófilo, basándose en 3022 casos de pedofilia:
·
experimentación, durante un periodo de al menos 6
meses, de fantasías sexuales intensas o recurrentes,
o de impulsos sexuales, o de necesidad de actividad sexual, en donde el objeto
de atención es uno o varios niños prepubescentes (generalmente, menores de 13
años);
·
o bien dichos impulsos solo repercuten en la esfera
sexual del individuo, o bien le provocan ansiedad o
dificultades interpersonales;
·
el individuo tiene 16 años o más y ha de ser por lo
menos 5 años mayor que el menor por el que muestra su atracción.
Cognitivamente, el pedófilo se caracteriza por no considerar inapropiada su
tendencia o conducta, por lo que no suele presentar sentimientos de culpa o
vergüenza; en ocasiones, incluso, apelan a la seducción del menor como causa de
la misma o a que su comportamiento se puede entender como una forma de
educación sexual de los menores
La personalidad del pedófilo es polimorfa. Se pueden distinguir dos grandes
tipos de pedófilos: los primarios y los secundarios o situacionales:
·
Los primarios muestran una inclinación sexual casi
exclusiva por los niños y su conducta compulsiva es independiente de su
situación personal. Se trata, clínicamente, de pedófilos en un sentido estricto
del término que presentan unas distorsiones cognitivas específicas: consideran
su conducta sexual como apropiada (no se siente culpables ni avergonzados),
planifican sus acciones, pueden llegar a atribuir su conducta a un efecto de la
seducción por parte del menor o pueden justificarla como un modo de educación
sexual para este.
·
En cuanto a los secundarios o situacionales, estos se
caracterizan por que su conducta viene inducida por una situación de soledad o
estrés (en estos casos, la experimentación de relaciones sexuales con menores
suele ser un medio de compensar la baja autestima o de liberarse de cierta hostilidad).
No son estrictamente pedófilos, en tanto que su inclinación natural es hacia
los adultos, con los que mantienen normalmente relaciones problemáticas
(impotencia ocasional, tensión de pareja...); solo recurren excepcionalmente a
los niños y lo hacen de forma compulsiva, percibiendo su conducta como anómala
y sintiendo posteriormente culpa y vergüenza.
Otra clasificación distingue tres categorías principales de pedófilos:
·
los ansiosos-resistentes, caracterizados
por su escasa autoestima que les lleva a buscar constantemente la aprobación de
los demás; dado que no consiguen establecer relaciones emocionales con los
adultos, se centran en los niños, con los que aumenta su seguridad. En
principio, su relación no es sexual, pero la dependencia afectiva puede
generarla.
·
los evitadores-temerosos, caracterizados
por su gran deseo de contacto con lo adultos pero a los que el miedo al rechazo
los paraliza. Se centran entonces en los menores y su actitud es poco empática
y tienden al uso de la fuerza.
·
los evitadores-desvalorizadores,
caracterizados como obsesionados con la independencia y la autonomía emocional;
buscan relaciones fugaces e impersonales en las que no es infrecuente el
comportamiento coercitivo violento o sádico.


